jueves, 31 de marzo de 2011

Es sólo el principio

Hace un tiempo, estaba llevando a cabo una reflexión. En los últimos 100 años el mundo ha evolucionado una barbaridad. Ahora tenemos a nuestro alcance una gran cantidad de información, tecnologías y conocimiento, y hace 100 años estaban los vaqueros en el Oeste pegándose tiros. Gran parte de esta evolución se ha debido al uso de las máquinas eléctricas y electrónicas (estas más recientes).


Si echamos la vista atrás, sabiendo que 100 años no son nada, prácticamente ayer vivíamos en una sociedad que, a nuestros ojos, era totalmente primitiva, no sólo en calidad de vida, sino en pensamiento. De hecho, cuando oímos hablar a nuestros mayores, muchas veces su forma de pensar nos parece descabellada, pero también entendemos que esa es la forma de pensar de su época.

Comparado con el pensamiento en otras épocas, siempre vemos que nuestro pensamiento actual está mucho más avanzado. Sin embargo, podemos ponernos en el pellejo de los que vengan más tarde. Muchas veces me pregunto si nuestro pensamiento será cerrado, si llegará el día que la sociedad avance y yo seré la persona anticuada.

Si agrupamos pensamiento y estilos de vida, es casi seguro que dentro bastantes años, nuestro modo de vida /pensamiento estará completamente desfasado. No necesariamente tiene por qué ser mejor, de hecho, no es fácil decidir qué pensamiento es mejor, cada uno piensa que lo que él piensa es lo mejor.

Y viéndolo así, tal vez nos encontremos todavía en la prehistoria de la historia humana. Si lo pensamos bien, en el mundo hay muchas guerras, hay mucha violencia en todos lados, incluso siempre vemos cerca algún conflicto. Si nos ponemos en un punto de vista optimista, tal vez en el futuro evolucionemos en este sentido y lleguemos a una sociedad idílica. Aunque es difícil nunca se sabe. Tal vez dentro de 1000 años (si no nos hemos cargado el planeta) todo el mundo viva en paz, con calidad de vida y en armonía.

Un caso para pensar: el otro día iba por mi barrio, vi una pintada feísima cerca de mi casa y maldije al inútil que la había hecho, y pensé: "jo, es que, en un barrio de 1000 vecinos, si tan sólo hay uno que no respeta la armonía del barrio, esta se va a la mierda". Por tanto, la armonía perfecta es muy difícil de alcanzar.