domingo, 20 de mayo de 2007

El mundo a mi alrededor

Domingo 20 de mayo, 17:14 .
Me acabo de levantar de la siesta, estoy solo en casa, hoy me ha apetecido y me he puesto con el portátil en el balcón, es un balcón cubierto, desde el que veo todo el patio de mi casa y el edificio de enfrente. Es curioso, la calma acecha por todos los lados, oigo el viento resoplar y veo su efecto en las hojas de los árboles. No se aprecia gran cosa desde aquí, en este momento, estoy observando el cristal que separa mi balcón del balcon del vecino. Este vecino (en realidad son una familia con la que no tengo mucho trato) tiene algunas provisiones en el balcón. Estamos separados por un cristal semi-opaco por lo que sólo puedo apreciar aquellas cosas que tienen pegadas al cristal, entre ellas destacan: dos botellas de vino, una caja de leche pascual (desconozco su contenido en grasa), un paraguas, una lata de conservas que creo que es melocotón en almíbar y otras tantas latas que no llego a distinguir.
Acaba de salir al balcón un vecino del edificio de enfrente, vive en el cuarto piso, es un hombre mayor que ha salido a fumarse un cigarro. Lleva una camiseta gris, la cual parece pertenecer al pijama, y en su balcón tiene unas cuantas plantas.
No hay mucho que decir del edificio de enfrente, hay algunos balcones que tienen flores, uno tiene unas muy bonitas de color rojo y rosa. Precisamente esa es la casa de los tios de un amigo.
Sigo observando el paisaje, pero el pelo me molesta, por ello procedo a ponerme una cinta en el pelo para sujetarlo, la cinta es de color azul.
Giro un poco la vista y veo que un vecino ha corrido la cortina, no es que lo estuviera observando pero me ha llamado la atención ese movimiento.
Fijo ahora mi atención en los negocios que hay bajo el edificio de enfrente, no hay gran cosa que destacar. Puedo observar unas oficinas que no se de que son, una orfebrería y una tienda de chimeneas, lógicamente todas cerradas porque es domingo.
El hombre de gris sigue fumando, pero ahora sale a hacerle compañía la que parece su mujer, no obstante, esta parece no fumar. Esta viste un atuendo blanco con algunos colores por medio, parece que también es ropa de estar por casa.
En este preciso instante el hombre ha terminado el cigarro, y como buen ciudadano no lo ha arrojado a la calle sino que lo ha echado en un cenicero. Ambos siguen ahí, observando los alrededores y charlando, creo que no me han visto.
A la vez, se oye sonido radiofónico que no consigo distinguir que es, no se si es un vecino con la música alta, propaganda electoral o algo así.
Creo que los vecinos de antes me han visto, acabo de girar la vista para que no piensen que les observo, pues ambos me están mirando ahora, yo tecleo en el ordenador. No se si me siguen mirando o no, pero por si acaso no correré el riesgo de levantar la cabeza por un tiempo, para que no sospechen.
Ha pasado un rato y ya he levantado la cabeza, ya no me miran, pero alguna vez, parece que miran de reojo, no se si me miran por algo en especial, por mi ridícula cinta azul o simplemente no me han visto y yo creo que me miran cuando en realidad miran al vacio.
El hombre acaba de sacar otro cigarro, parece que la adicción es mayor de lo que yo pensaba.
Vuelco mi mirada sobre otros detalles, veo ahora un balcón de unos vecinos en el que apenas se aprecia casi nada. Puedo ver una bolsa del hipercor, una escoba y un recogedor.
En lo alto del otro edificio se pueden apreciar tres antenas, dos de ellas parabólicas y una de ellas vertical. Desconozco la diferencia entre antena y pararrayos así que no puedo asegurar que esto ultimo sea una antena. Es la hora de que acabe con esta distracción y vuelva al trabajo, así que, por hoy no describiré nada más.